Chifeos con Cariñito

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Si hay algo real en este mundo es que no todos los seres humanos tenemos la capacidad de ser transparentes y decir o hacer realmente lo que pensamos; la mayoría, ya sea por no herir susceptibilidades o porque sencillamente se vende como gente que no es, dependen de la persona que tengan en frente para dar paso a su proceder.

No les ha pasado que algunas veces llegan a lugares y se encuentran con alguna persona conocida del medio, que siempre te ve como poca cosa;  pero ese día te saluda muy eufórica, tú quedas disque “what?” Y a este que le pasó?, igual tu saludas por cortesía, y días después le ves nuevamente en otro lado y se hace la loca?, solo quiere parkear con sus allegados y resulta que en el primer evento no había ninguno de sus compinches por lo que una cara conocida le pareció estupenda para usar como tabla de salvación y no verse como un “forever alone” (actitud despreciable, nada que ver), pero entonces le vas a saludar y casi casi que le sacas el saludo con tirabuzón. Hace años tuve una compañera de trabajo que decía: “a mí o me saludas siempre bien o te vas a la mismísima m…..a”, y tiene razón, por qué rayos hay que tolerarle esas bipolaridades a otros, ya suficiente con nuestros propios lios. Repito y sigo repitiendo a lo largo de muchos de mis artículos: “Recuerden que a todos nos van a comer los mismos gusanos”.

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