Esta Cuarentena en Solitario

Sé que muchos de ustedes van a coincidir conmigo, principalmente los que tenemos familia con hijos, estar un día o un par de días solo es lo más sabroso del mundo, se siente una paz indescriptible y unas ganas que se prolongue jejejeje eso no es ser mala madre o padre, es sencillamente que el manual de los buenos padres no existe y a veces la crianza abruma, aunque se tenga ayuda de nanas, igual abruma.

Muchas veces yo dije “me he dado cuenta que soy medio ermitaña y me gusta mi soledad con un buen libro y cositas ricas de comer y beber soy feliz”, hasta que llegó la pandemia y removió todos mis paradigmas. Creo que a todos nos pasa que ni en un millón de años hubiésemos imaginado si quiera que ibamos a vivir algo tan fuerte como esto.
Pero lo cierto es que lo estamos viviendo y yo siempre ultra observadora y meditabunda rápidamente me di cuenta que no todo mundo lo ha asimilado igual, de hecho hay gente que a estas alturas a más de dos meses de cuarentena y viendo los hechos a nivel mundial, no les cae el real y están en total negación, misma negación que les hace cometer toda clase de imprudencias, comenzando por salir de la casa buscando ser infectados o infectar a otros (para mi no existe mayor muestra de egoísmo humano).

Hay países como mi bello Panamá, en los que las autoridades tomaron cartas en el asunto bastante temprano y aunque no todo mundo esté de acuerdo, tanto dentro como fuera del país, lo cual es imposible, las medidas han rendido sus frutos y no hemos llegado a los terribles casos de colpaso de hospitales como en Italia y España, si eso pasara aquí, se va la mitad de la población, no hay base para hacerle frente, que va!!

De modo que mi actitud ante la pandemia con su consecuente cuarentena ha sido de agradecimiento porque estoy viva, estoy sana y lo más importante de mi vida está conmigo (mi marido, mis hijos, mis mascotas y comunicación continua con mis padres, hermanos y gente que amo) por supuesto comida para los tres golpes del día; no necesitamos más; siempre que se desesperan les digo: “qué es mejor? Esto o la unidad de cuidados intensivos o la cárcel? Aquí estamos reyes, tenemos tecnología, entretenimiento 24/7 y la comodidad de nuestro hogar, no quiero ni saber si esto hubiese ocurrido en los años 80’s ó 90’s cuando no había NADA, de a malas 2 canales locales y no todo mundo contaba con cable. Hay cientos de miles de personas que no tienen ni la mitad, enseguida todos en casa quedan a tono y felices, el confinamiento a ratos ahoga pero lo hemos podido manejar muy bien. Vivimos un día a la vez.

Sin embargo, en una entrevista que me hicieron hace un par de semanas, al final una chica abre micrófono y me dijo algo que me hizo meditar muchísimo. Ella me decía, que entendía perfectamente lo de vivir un día a la vez, pero que al menos yo tenía vida agitada, que a veces estar acompañado aunque sea para discutir es necesario. Ella se encuentra sola en su apartamento, antes iba a trabajar y en la tarde iba a hacer algún mandado y luego en la noche hacía planes con amigos para salir a tomar algo o ir al cine y así, por esa razón nunca sentía soledad, dado que llegaba a casa solo a corregir y planear (porque es maestra) y a dormir, además de que eventualmente recibía visitas de familia o amigos.

Todo cambió cuando observó que sus clases con niños chiquitos, para acabar de rematar, era todo un reto por via web y cuando pasan las agotadoras clases queda sola y en silencio a todas horas en su casa, no tiene novio ni esposo, y todo es a través de una pantalla con la gente que estima y quiere.

Tengo gran facilidad para ponerme en los zapatos de alguien y pensé “Dios mio, yo me estuviese trepando por las paredes”, aunque muchos digamos que amamos la soledad, puede ser, pero no de manera tan prolongada, el contacto con otros seres humanos es necesario, prueba de ello es la cantidad de personas a quienes les ha producido depresiones severas que los han llevado a tomar malas decisiones definitivas y permanentes.

Sentirse amado, querido, necesitado, y aunque sea intercambiar el coloquial cotidiano con alguien es necesario; luego he visto a otras personas, inclusive presentadoras de tv que han manifestado públicamente que están solas, íngrimas en sus apartamentos, quienes dicen en broma y en serio que en cualquier momento los cojines y los muebles les van a hablar, debe ser totalmente desesperante, por eso muchas de esas personas esperan con ansias las horas que les toca salir, para aunque sea dar vueltas en el carro o ir a ver gente al super o a las farmacias.

Tengo que reconocer que eso de que soy full ermitaña ahora no es tan así, porque sí es verdad que anhelo momentos de soledad total solo para consentirme a mí, inclusive sin flamantisimo, solita yo conmigo misma; pero no creo que pudiese estar sola en un apartamento encerrada en cuarentena, ni aunque me conectara con mil personas al día, cuando se apaga esa pantalla qué??!! Esa es una de las grandes enseñanzas personales que me está dejando la cuarentena, necesito sentirme acompañada en persona.

Admiro a todos(as) aquellos(as) que están solos y con enteresa están en casa inventando cada día como entretenerse, como complacerse, como mantenerse firmes y aún así tranquilos sin que la psiquis le juegue una mala pasada.

No sé si es correcto lo que voy a decirles pero creo que yo hubiese llamado a alguien cercano que se mudara conmigo al menos para convivir un tiempo y le comenté eso a la muchacha, a lo que ella extrañamente me respondió que es difícil porque si no es alguien que vive contigo desde siempre en unos pocos días se crean fricciones y discusiones a veces por tonterías porque las personas que viven solas tienen todo a su gusto y preferencia, ese es su espacio y lo hacen respetar de una manera egoísta, eso también lo entiendo. Pero y entonces cómo se hace?

Solo cada quien sabe como puede y hasta donde llegar a solas en confinamiento; siempre hay un roto para un descosido, a las finales quizás conozcan al amor de su vida via web y en plena pandemia, ese podría ser un regalo de la vida, como el del chico de New York que se enamoró de una muchacha que subía a bailar a su azotea todos los días. La vida es loca loca loca y a veces la realidad supera la ficción. Solo queda esperar a ver que trae esta cuarentena en solitario.

Esperando por La Lección Aprendida

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Ha habido muchas primeras veces en mi vida, pero en todas esas ocasiones otras personas habían vivido lo mismo anteriormente, así que yo como buena investigadora, encuestadora, indagadora, me dedicaba a revisar esas experiencias para aplicar lo conveniente y desechar lo que podría no venirme bien. Aún así, cada quien vive su mundo de manera particular, pero ni en mis más remotos sueños hubiese podido imaginar esto que venía.

Es la primera vez en la vida de TODOS, en el planeta, que se vive una Pandemia, con alcances insospechados y por esa falta de sospecha muchos países, en buen panameño, agarraron los “mangos bajitos“, ahora les está costando literalmente sangre sudor y lágrimas.

Lo actualmente vivido es como surreal, vainas que uno solo leía en libros de historia, que si las pestes, que si las fiebres, que si las “maldiciones”, dicho en forma dramática.  Pues resulta que por andar distraídos y embriagados con los avances tecnológicos de los últimos 15 años no habíamos reparado en nuestra fragilidad.

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Poderosas en Tiempo de Crisis

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El día de hoy voy a unir dos temas que son de mucha importancia.

Hace poco se conmemoró el día Internacional de la Mujer y seguidito nos enteramos del primer caso de coronavirus en Panamá; como siempre les digo, la velocidad que lleva la vida me supera y no había terminado de ordenar mis ideas para escribirles un artículo cuando se dan nuevos acontecimientos que todo lo cambian.

Tratando de no perder la razón y el equilibrio me dije; pues escribe sobre el impacto y la huella que podemos dejar las mujeres ante la terrible situación que estamos viviendo.

La humanidad en pleno sabe que nosotras somos el sexo fuerte, dadoras de vida y aguantadoras profesionales, las mujeres, sin saberlos, contamos con una fortaleza interna tanto física como emocional que la mayoría de la veces sale a relucir cuando nos vemos en peligro o vemos a nuestros seres amados en peligro.

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