Las Temidas Etapas

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Me he sentado luego de una larga temporada sin escribir, porque la inspiración llega cuando llega, hay días de reflexión en que no deseo escribir solo un artículo sino como 5 con la dificultad de que se me atropellan las ideas en la cabeza, si ustedes supieran a qué nivel jajajajaja pensarán que estoy loca y quizás sí un poco como todos, pero es producto de una mente que jamás se detiene, ni dormida.

Pensativa se me vienen un mundo de recuerdos a la cabeza, gracias a que diariamente veo y escucho cosas que me llaman la atención.

Lo primero que tengo que recalcar y creo que ya lo he hecho en varios artículos, es que la velocidad a la que vamos llevando la vida sencillamente no es de Dios. Todo, absolutamente todo es urgente, importante y en corredera, lo que a mis 20 años se hacía igual pero con otro flow jejejeje ahora es como el tren bala.

Tengo que reconocer que eso de las transacciones bancarias por internet son la tapa del coco, esa es una de las cosas “bomba” que amo de la actualidad, así como la comunicación que ahora es expedita (bueno, cuando la gente le da la gana y no apaga los celulares), las comprar virtuales y lo mejor;  los servicios de transporte vía plataforma digital.

En mis veintes eran cosas impensables, la vida era un poco más lenta y se compartía más persona con persona, al menos lograbas que la gente te viera a la cara en vez de a la pantalla.

Pero además de todo esto me puse a recordar cuando muchas de las cosas que ahora no me gustan tanto, antes ni tenía la necesidad de pensarlas, la vida nos cambia a todas las mujeres radicalmente cuando tenemos hijos (por supuesto hablo de las madres comprometidas), pero no se crean que es un mini cambio, en mi caso fue como si me hubiese arrollado un camión.

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