“Un Poquito de Por Favor”

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Recuerdo con claridad en la época de los ochentas (que yo era adolescente) y a principios de los noventa había en nuestro país una opinión generalizada, y se convirtió hasta en chiste, que la atención en las instituciones gubernamentales era “pésima”, los denominados funcionarios eran casi casi una caricatura porque sus acciones en ocasiones no sabíamos si reír o llorar. Seguido de eso siempre venía el comentario de que afortunados eramos algunos que podíamos tener, por ejemplo, pólizas de salud privada, o afiliarnos a compañías privadas que nos ofrecían un servicio de calidad, caro, pero de primera donde uno no tenía que perder todo un día o hacer las incómodas largas filas; hubo inclusive un tiempo en que para sacar revisados, placas y pagar cuentas; algunos pequeños negociantes visionarios te hacían todos esos mandados para que no tuviésemos el engorro de pasar páramos y te cobraban una pequeña comisión, casi todo mundo que conocí prefería pagarles y en la tarde tenía todos sus problemas resueltos, era una maravilla, esa gente todavía existe.

Aunque ustedes no me crean, con el tiempo algunas instituciones gubernamentales se sistematizaron y aceleraron los procesos y dejaron de ser tan quisquillosos (como dije; solo algunos), cosa que casi nadie notó porque fueron años de mala vida jajajajaja, pero sí; hoy en día hay papeles y documentos que se pueden sacar en un solo día.

De repente, sin darnos cuenta las empresas privadas aflojaron; se desenfocaron, el discurso de “el éxito de toda empresa es la atención al cliente” solo quedó en eso “mero discurso”, por conocimiento personal les puedo decir que a los empleados (que ahora les quieren llamar colaboradores para darles un falso sentido de pertenencia), daban miles de seminarios disque de atención al cliente, pero la empresa trataba a sus empleados con cero consideración y empatía a sus situaciones particulares; ah! Pero te hablaban hasta el cansancio del kilómetro extra que hay que dar (sin paga adicional) para poder ser reconocido o considerado, jefes robándose méritos de empleados que pasaban varios días haciendo un informe, empresas diciendo por años que no te podían promover a otra mejor posición por falta de estudios suficientes; te metías en la Universidad y sacabas el estudio necesario y luego te decían que ya no existía esa posición y que por sacar estudios universitarios no se daba aumento, finalmente te frustrabas y te ibas a otro lado buscando mejores oportunidades. En fin, siento que al final la gente se va desanimando; y las empresas no notan que ese desanimo va directamente proporcional con la atención al cliente.

Entonces aquí viene la peor parte; específicamente en Panamá no existe una cultura de exigencia de buena atención y servicio, de hacer valer nuestro dinero (que nos cuesta trabajo conseguir, por cierto), dicho esto; toda aquella persona que exija lo que se merece por lo que paga, es catalogada como: “perequera, rakataka, escandalosa, patio limoso, arrabalera, de lo peor, vulgar, le gusta exhibirse etc etc”, y es por ese motivo (por vergüenza pendeja) que el 75% de los panameños ( y creo que me quedo corta) no reclaman, permiten que los congueen, se aguantan groserías, mala atención, mal servicio, malos productos, prefieren perder su plata a decir que están inconformes con algo o alguien.

Es allí donde esas empresas cogen fuerza, sigue la atención mediocre, falta de consideración con el tiempo ajeno, abusos; solo por hacer unas menciones honoríficas aquí les van algunos:
1) Las empresas de telefonía celular son un DESASTRE, en atención, en cobertura, vas allá y te quedas dos horas esperando que te atiendan, planes caros, aparatos incomprables (los buenos), ya ni sillas tienen, parado esperas tu guaqueo.
2) Los supermercados (solo hay uno que se salva), el resto; mala atención, mercancía vencida a veces, al llegar a la caja HORAS en la fila, productos caros, si pides ayuda búscala.
3) Bancos (solo hay uno que se salva) atención fatal, groserías, indiferencia, largas filas en cajas y a los cajeros les vale y se van a coffee o almuerzo sin reemplazo, pides firma para algo y la oficial con cara de chancleta, nunca nada se puede y lo que se puede lo cobran, páginas web poco amigables.
4) Restaurantes; de esos hay historiasss, comida mala, se demoran horrores, carísima, si te quejas corres el riesgo que te hagan una porquería, están es pendientes de que dejes la propina, una vez fui a uno (disque muy bueno) mi hija casi no comió y pedí para llevarme la comida, que creen?? Me cobraron el desechable donde me llevé la comida, más nunca regresé.
5) Los reyes indiscutibles de la mala atención: los hospitales privados, ninguno se salva, vas a cuarto de urgencias y eres todo menos prioridad, solo si te vas desangrando te atienden enseguida sino vaya siéntese en la salita de espera, aunque en ese momento no estén atendiendo a NADIE, el protocolo es la dichosa salita de espera; ah! Pero si te vomitas ahí te dicen que por qué no avisaste?, el siguiente paso: tiene seguro? Ah ok entonces déjenos verificar si lo que vamos a hacerle está cubierto, si no, entonces pase a la caja y traiga el recibo y le atendemos.
Luego si te hospitalizan, otro show!, si no tienes algún familiar que se quede contigo o pagas una auxiliar solo para ti, cuando toques el botón para que vengan a auxiliarte empieza a rezar, si lo que deseas es ir al baño y no puedes solo; la miss te dice: “ tiene que esperar a la técnica nosotras no hacemos eso” Plop!! Se te revienta la vejiga o la tripa. A la salida viene la revisión de cuenta y mas de cuatro médicos que hicieron acuerdos firmados con la red médica de la aseguradora, tratan de meter su “gallo tapa’o” facturando vainas que ni son, pero lo hacen con la viveza a ver si pasa la cuenta y nadie se da cuenta.

De las citas médicas externas ni hablar, tienes tu cita a una hora y te toca sentarte hasta dos horas o mas para que te atiendan porque el doctor llega a atender la consulta cuando le sale del forro. Ojo! Que hay excepciones, pocas pero hay.

En fin, hay algunos servicios que tampoco se quedan por fuera del maltrato a los consumidores, como los estacionamientos pagados (ladrones), las bombas de gasolina, los talleres, las farmacias, las empresas promotoras con contratos leoninos a su favor y los reyes de la avenida = los taxistas.

Antes decíamos: “si deseas tener algo bueno, de calidad y buena atención pagas por eso y listo problema resuelto”; ahora son pocas empresas que honran ese compromiso porque nosotros lo permitimos.

Para quejarse o exigir lo que tu pagas no es necesario ni alterarse, ni gritar, ni aletear, simplemente habla con firmeza y pon tu cara de “seria de toda seriedad” y verás como te haces notar y entender, si no funciona el siguiente paso es carta al dueño o gerente general de la empresa y te aseguro que verás resultados; yo ya lo he hecho y he sido escuchada, las redes sociales también son una gran arma, y creanme que se mueven porque no desean desprestigio y por último y no menos importante; empresas como Acodeco que si presentas bien tu caso, ellos te defienden: en una ocasión #flamantisimo me regaló unos zapatos de alta gama (cariñosos los condenados) pero no me quedaron, fui a la tienda con la única intención de cambiarlos de talla y no tenían mi talla, en ese caso busqué otros 5 modelos que me gustaron y de ninguno tenían mi talla; ellos frescamente me dijeron que me daban el crédito para una ocasión futura, o sea, qué tal?? Si quería o necesitaba mi par de zapatos me tenía que esperar porque ellos no tenían mercancía?? Hello?, allí mismo en el mall había un boot de Acodeco y que creen?? La inspectora se fue conmigo hasta la tienda y les dijo: “si ustedes no tienen la mercancía que requiere el cliente lo que aplica de acuerdo a la ley es devolverle su dinero”, ahí zapatearon como el chavo del ocho y se les cocinó el hígado pero nos tuvieron que devolver el dinero sí o sí. Así que también he sido beneficiada de sus servicios.

Se que este artículo ha sido un grito desesperado a todas aquella empresas que se creen que podrán seguirnos congueando sin que despertemos; ya nos estamos cansando de los malos tratos; debo decir a favor de algunas empresas que muchas veces los de arriba no saben las arbitrariedades que cometen los mandos medios y bajos; por eso insisto en quejarnos con el tronco para que vean como se acomoda la cosa.

Solo un ejemplo de esto: no les ha pasado que la tarjeta sea de crédito o débito no pasa por cualquier razón, hay miles de causas que no solo porque no tienes disponible del dinero y la cajera te ve por arriba del hombro y grita con su cara de puñete “rechazada”?? y te tuerce ojos, boca y el resto de los sentidos, oye! Sé que hay gente que se las juega pasando tarjetas que están al límite pero yo no soy de esas y uno se siente miserable con esa actitud, si fuera que ella es multimillonaria y se siente superior, pero ni eso, entonces por qué me la voy a aguantar?, en una ocasión en el super me pasó; para mi suerte, había allí mismo un cajero automático y con esa misma tarjeta saqué el efectivo y pagué, la dejé calladita. Son casos y cosas que no debemos permitir, nadie tiene derecho a humillerte y hacerte sentir menos.

Acostumbro hablar en mi blog de anécdotas y circunstancias positivas, pero saben lo que me dijo un guía espiritual y una psicóloga hace años?: la vida no es solo cosas positivas, si te vas a dedicar a escribir o a inspirar tienes que hablar de todo, lo bueno, lo malo y lo feo, porque la vida es como una gran sopa, con condimentos y algunas cosillas que no te gustan, porque sencillamente no tienen buen sabor y tapar el sol con un dedo y guardar silencio no va resolver las cosas, generalmente esa actitud pasiva las empeora. Hay que hablar de todo porque de las altas y bajas se aprende siempre.

No quedarnos callados y actuar con prudencia y respeto pero con firmeza. El dinero no nos lo regalan a los que somos honrados, lo trabajamos y sudamos, entonces ese mismo respeto hay que exigirlo si no lo recibimos; en esta vida el que no se educa solo, le toca recibir educación de otro y corregirlo para que las cosas no se perpetúen.

Solo uniéndonos lograremos una diferencia positiva para todos y “un poquito de por favor” a los abusadorcitos.

Un besote y que las buenas vibras me los acompañen.

P.D. La frase “un poquito de por favor” que me encanta; es autoría de un personaje llamado Emilio de la antigua serie española “Aquí no hay quien viva”, en donde precisamente se vive de todo y ante los abusos el personaje utilizaba tan atinada frase.

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