Son nuestra mitad…

Hemos observado con los años que las mujeres ganamos mucho terreno en la lucha por la igualdad en todos los campos. Y todavía nos falta.

Sin embargo, yo que soy más observadora que “tio conejo”, he notado que muuuucha gente en su mayoría mujeres han mal interpretado esos roles, se declaran feministas y con ese término las consabidas agresiones, ataques, desprecios que rayan en más despecho que “Paquita la del Barrio” y su magistral interpretación: “Rata de dos Patas”. 

Por su parte ellos no se quedan atrás y se han creído que porque exigimos igualdad, entonces ya no hay que ser galantes, ni caballeros, ni educados al contrario muchas mujeres son tratadas como compañeros camioneros (sin ofender, lo digo por la confianza extrema y la falta de tacto).

Pues les comento que ambas acciones están mal, muy mal. Nos necesitamos mutuamente para ser felices señores, de otro modo el creador no nos hubiese aterrizado juntos aquí. A mi no me cabe en la cabeza que mujeres inteligentes, estudiadas y listas digan expresiones como: “todos son iguales, una basura”, “a los hombre no se les necesita”, “ellos sin nosotras no son nadie y nosotras si podemos estar solas” y muchas otras; es muy cierto que algunos hombres no merecen llamarse así y que no valen ni medio centavo partido a la mitad, pero hay mujeres igualitas que no sirven para nada, en fin no se debe generalizar, habemos todavía hombres y mujeres por los que aun vale la pena vivir esta vida maravillosa pero juntos, somos complemento, somos la otra mitad, nos necesitamos, no en vano para poder concebir requerimos del otro (cada género tiene una llave para la extensión de la vida).

Cada vez es peor ir por la calle y encontrarse con hombres que no dan paso a las damas en ascensores, no abren puertas, no abren sillas, no les ceden la palabra, si algo se cae -antes muerto que recogerselo a la dama- y ni hablemos de las relaciones en pareja, que es cuando más galantería debe haber; los novios no solo las irrespetan gritándoles, diciendo a su novia malas palabras delante de quien sea, las empujan o jalan, y ni hablar de ser galantes o enviar flores y menos tener detalles (eso ni soñarlo) se agarran de que ellos no son detallistas ni con sus madres. El mínimo detalle consiste en dedicar o cantar una melodía en ritmo regué, la más vulgar que puedan encontrar y ellas enloquecidas de felicidad si les dicen: “perrea mami perrea” (de valores nada y si están enamoradas eso es un caso perdido). Siempre lo digo “mujer enamorada, mujer embrutecida”, cambian hasta los flat con ellos montados en el carro. Que horror!!

El colmo de los colmos es que los pocos hombres caballeros que hay, cuando dan paso o abren puertas etc. son ellas mismas las que mal interpretan y enseguida piensan: “este algo quiere” “ya me quiere levantar” “me está coqueteando”.  Nada como un caballero que diga: “mientras yo esté las mujeres bien atendidas y no pasan trabajos” Bellos!! Sepan que los AMO.

Lo real y cierto es que las mujeres si somos en todos los sentidos más que el hombre porque somos seres exagerados por naturaleza; podemos ser más abnegadas, más amorosas, más sacrificadas, más entregadas, más detallistas pero OJO! también más malvadas, más despiadadas, más maquiavelicas, más irónicas, más desalmadas, que les puedo decir? terribles!! para bien o para mal. Lo que debemos cultivar es lo bueno que llevamos todas por dentro.

Tenemos fortalezas señores; parir es el dolor más grande que puede padecer un ser humano y nosotras no solo lo pasamos sino que reincidimos jajajajaja. Nunca olvido anécdotas del pediatra de mis hijos que me dice: “las niñas desde que nacen gritan por su vida, son guerreras aunque sean prematuras; los varoncitos muchas veces me han hecho pasar sustos porque se abandonan”.

Es muy cierto que nosotras somos muy capaces de realizar cualquier tarea igual que los hombres, aunque algunas requieran ciertas características físicas porque aún así buscamos la manera; por supuesto junto con todas esas posiciones somos merecedoras del mismo salario y más si así lo demostramos, pero ese buen trato, esa galantería, esa caballerosidad debe ser nuestro premio por la eternidad solo por ser mujeres, porque todos venimos de una mujer y es fino, elegante, divino recibir ese trato VIP.

Por supuesto que para mejorar todos esos patrones solo hay una manera: a través de la crianza, inculcar a nuestros hijos varones ser respetuososo, caballeros, galantes, detallistas y enseñar a nuestras hijas primero que ellas deben valorarse, que los hombres se respetan si quieren exigir respeto, que ellos son necesarios, estupendos compañeros de vida y complemento perfecto. La que tenga la fortuna de encontrarse con un buen hombre, caballero y que encima se enamore de ella tiene el cielo ganado y será felíz para siempre como los cuentos de hadas, porque todas merecemos nuestro príncipe azul.

Por lo pronto yo estoy entrendo dos, Jejejejeje y una princesa con dotes de valiente….

Felíz con flamantísimo, buena elección…

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